martes, 6 de diciembre de 2011

¿Cómo podrían aportar los gobiernos a la transformación de la sociedad?

Desde los gobiernos e instituciones más amplias como Naciones Unidas, se plantean muchas estrategias desde la economía y la ciencia para revertir procesos destructivos, mitigarlos y en el mejor de los casos prevenir los futuros.

La pregunta es, ¿ha habido en la historia humana un Gobierno que responda completamente a los intereses del pueblo y no de grupos privados?, y, si los ha habido, ¿han durado en el poder lo suficiente para lograr cambios trascendentales?

La respuesta, seguramente, es un rotundo no…

Tal vez hubo gobiernos que llegaron al poder gracias al pueblo, como el de Allende en Chile; pero, como el de Allende en Chile, terminaron trágicamente a manos de la CIA u otros poderes.

Pero en esta época, con la acumulación capitalista en su apogeo, los gobiernos no llegan al poder sin ayuda de grupos económicos a los que después están obligados a servir; quienes nos gobiernan no habrían podido llegar ahí sin colaboración de grupos privados, y no es una metáfora; sólo grupos privados tienen poder mediático, (los medios masivos sólo pertenecen a grupos privados), y sólo el poder mediático da triunfos electorales.

El pueblo no maneja los medios, el pueblo no tiene acceso a los medios (gran parte de la población no accede a alimentación, salud ni educación, peor a medios); por lo tanto, el pueblo no va a gobernar, y quien gobierna no tiene ningún compromiso vinculante de buscar satisfacer las necesidades del pueblo. Por tanto, si la sociedad no cambia de modelo, siempre habrá quien gobierna y quien es gobernado, y nunca se antepondrá el interés común al interés privado o individual.


¿Cuál es el interés privado? No hace falta leer mucho a Marx (y sin embargo los más marxistas no logran verlo claro) para entender que el interés privado es acumular capital; basta con remitirse a las corporaciones privadas de nuestros países.

Hagamos el ejercicio mental de pensar en una, sólo en una corporación cuyo interés sea netamente social. ¿Coca Cola?, ¿McDonalds?, ¿Nike?, ¿Adidas?, ¿Bayer?, ¿Boeringher Ingelheim?, ¿Shell?, ¿Texaco?, ¿Movistar?, ¿Claro?

Seguramente no hallaremos ninguna… Las corporaciones, en su mayoría transnacionales, no responden a intereses de los pueblos, sino de pequeños grupos que han ido heredando, cual monarquía económica-mediática, los poderes sobre la alimentación, la salud, la vestimenta, la extracción de minerales, etc.

Igualmente, organizaciones internacionales, como Naciones Unidas, OTAN, CAN, y otras, al depender directamente de los gobiernos, dependerán de los intereses privados de los cuales dependan los gobiernos. ¿O acaso la ONU ha respondido a los intereses de los pueblos iraquí, palestino, cubano, colombiano, entre otros?

Bueno, para no alargarnos, diremos que la respuesta no vendrá de los gobiernos, ni, por ende, de organizaciones internacionales conformadas por los mismos gobiernos.

Entonces, las respuestas vendrán, como siempre, oídas o no oídas, escuchadas o no escuchadas, entendidas o no entendidas, atendidas o no atendidas, de los pueblos. Tal vez la diferencia pueda radicar en que construyamos esa respuesta los pueblos, y las hagamos oír, escuchar, entender y atender.

¿Qué respuestas?

Aquellas personas que nos han dicho que una sociedad de bienestar es aquélla que más dinero tiene, que más energía gasta, y que más basura hace, han perdido el rumbo.

Aquellas personas que se han dejado implantar la idea de que una sociedad de bienestar es aquélla que más dinero tiene, que más energía gasta, y que más basura hace, han perdido el rumbo.

Aquellas personas que nos hablan de socialismo y comunismo pero que aún creen que una sociedad de bienestar es aquélla que más dinero tiene, que más energía gasta, y que más basura hace, han perdido el rumbo.

Aquellas personas que se han dejado implantar, bajo un paradigma socialista o comunista, la idea de que una sociedad de bienestar es aquélla que más dinero tiene, que más energía gasta, y que más basura hace, han perdido el rumbo.

Quienes llegan a gobernar, manejen el discurso que manejen, y manejen los ideales que manejen, no intentan romper con las lógicas del capital y la acumulación, y terminan creando lo que se ha llamado "capitalismo popular", sin si quiera tratar de trascender la "enfermiza idea de que tener y ser significan lo mismo" (Ernesto Che Guevara).

Ya es hora de dejar de pensar en el dinero, ya suficiente mal ha hecho, suficientes mentes brillantes ha corrompido, suficientes corazones bondadosos ha podrido, suficientes vidas ha destruido en guerras e invasiones, suficientes ríos ha matado, suficientes especies ha extinto.

Es hora de pensar en justicia.

Es hora de retomar, no en palabras sino en acciones, el ideal de la repartición justa de las riquezas, no la expropiación a quienes han dado su vida trabajando, sino la responsabilidad social de quienes han perdido su vida acumulando y robando, y no hablo de ladrones de la calle, sino de banqueros, empresarios y políticos corruptos.

Es hora de acabar con la subordinación y la jerarquía.

Es hora de oír, con oído inclusivo, incluyente y atento, los ideales anarquistas, que nos han intentado explicar la corrupción innata del Estado. Ideales compartidos, sin ser etiquetados, con muchos de nuestros pueblos, que aún viven en horizontalidad, sin mayorías excluidas, y sobre todo, sin minorías excluyentes; que aún viven en compromisos y responsabilidades, no en leyes y castigos.

Es hora de libertad.

Es hora de amar.

Este documento, como casi todos los documentos de esta página, como casi todos los documentos de este tiempo, está sin acabar… Ojalá sirva para abrir un debate tan romántico como real, tan romántico como práctico…

¿Cómo podrían aportar los gobiernos a la transformación de la sociedad?

--Comunidad Ecologista Huella Verde--
comunidadhuellaverde@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada